“Hola, solo escribo para saber cómo estás y… bueno… para decirte que te extraño mucho. Fue mi error, sí. Mío. El haberte dejado. Me porté mal contigo, y ahora sé que no te lo merecías. Lo siento. Lo siento enormemente.” Así comenzaba aquella carta. Venía de alguien a quien Laura creía olvidado. Al principio, su lectura le provocó una punzada de rencor. Pero a medida que avanzaba entre las líneas —tímidas, heridas, dolidas—, algo se removía dentro de ella. A pesar de todo lo que él le hizo pasar, también había sido alguien importante. Un cosquilleo suave se le instaló en el pecho, como si el pasado susurrara desde el fondo. Pasaron los días, y más cartas comenzaron a llegar. Siempre del mismo remitente: ese hombre que una vez fue su todo. “Mi intención nunca fue lastimarte, pero lo hice. Y lo lamento.” Laura no respondió ninguna. No sabía cómo. Al principio, las rompía tras leerlas, como si quisiera negarle el poder de afectarla. Pero un día, sin saber por qué, guardó una. Luego otra. Y...
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De peones y tragedias
Un peón no es nada su vida es disponible. Él no sabía que pensar de pronto al leer esas líneas quedó pasmado y un sudor frio recorrió todo su cuerpo, él lo imaginaba, sin embargo, la imaginación y la realidad distan mucho, pero cuando se encuentran ¡oh! maldita coincidencia, se dió cuenta de que solo era otro momento más en la vida de ella, digamoslo asi, que el solo era otra pagina esperando el momento para ser cambiada asi como con él, en su momento, ayudó o motivó a cambiar la anterior pagina, ergo el siguiente lo cambiará a él. Se sintió engañado, utilizado, vámos que se sentía como un tonto y es normal cierto? cuando descubres la mentira y que eres parte de ella, no partícipe, sino que, eres la mentira misma; tan solo un peón en un tablero de ajedrez, protegiendo a una reina que ni siquiera llorará su muerte, un peón esperando a ser movido sin cuidado alguno, sin preocupación, eres un peón, y los peones son los que primero mueren; van al frente y son utilizados sin cuidado y no so...
Ana dice adios.
Ana despertó un día y curiosamente, ese día al despertar sintíó que tenía todo, se sentía completa. Era feliz, sin embargo, con el transcurso del tiempo dicha feliidad se fue apagando, comenzo por hacerse opaca y así continuó hasta que un día ya no quedó nada de esa felicidad. Todo perdió su color y ya la vida le era igual. Desahuciada al dormir pensaba que el día proximo a llegar sería diferente, pero al llegar dicho día, no solo se daba cuenta de que nada había cambiado, si no que todo era igual, e inclusive había ocasiones en que todo se veía peor. Triste y despechada, con el corazón en las manos y la mente ya muy distante, Ana trata de dibujar una sonrisa en us rostro sabiendo que la hacerlo ésta será la más falsa que haya vestido. -Que mas da si no hay motivos para ser feliz. -Que mas da si solo soy un objeto más, y como tal solo debo aparentar. -Que mas da si en esta vida sonreir es igual a mentir. Ana ya no quería saber nada hacerca del amor, éste último en el que h...
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