Naciste en un mes que el mundo reconoce como el del amor, y no fue coincidencia… porque desde antes de conocerte, tu mamá ya te amaba con una fuerza que solo se aprende en la espera. Durante meses fuiste un sueño constante, una ilusión que crecía en silencio, un latido que acompañaba cada uno de sus días. Te pensó mil veces, te imaginó en cada detalle, te habló aún sin tenerte en sus brazos, y te cuidó incluso antes de poder mirarte a los ojos. Desde entonces, ya eras su mundo. Y entonces llegó ese viernes… el día en que decidiste venir a este lugar, a cambiarlo todo. Con tu primer suspiro, el tiempo se detuvo un instante y luego volvió a empezar, pero diferente. Más lleno, más profundo, más verdadero. No solo naciste tú. Ese día también nació una nueva versión de tu mamá: más fuerte, más valiente, más llena de amor del que alguna vez pensó posible. Un amor que no descansa, que no se mide, que no se agota. Un amor que crece contigo, que te abraza incluso cuando no estás cer...
Entradas
Mostrando entradas de febrero, 2026
Estoy triste cada que te recuerdo. Pero en medio de esa tristeza hay una certeza: preferí ser ausencia antes que convertirme en un peso en tu vida. Me duele no saber cómo estás, no saber si alguna vez te hago falta, si en algún momento mi nombre cruza por tus pensamientos como el tuyo cruza por los míos. Aun así, mi decisión nació del cuidado. Tal vez no lo entiendas. Tal vez nunca lo sepas del todo. Pero fue desde el amor — desde ese lugar donde querer a alguien significa también apartarse cuando quedarse podría herir. En mi tristeza siempre aparece tu recuerdo. No como reproche. No como culpa. Sino como algo limpio, como algo que fue verdadero. Y aunque el silencio ahora nos rodee, necesitas saber esto: te quiero. Te quiero incluso en la distancia. Te quiero incluso en la ausencia.