¿Soy feliz?

 


De pronto me asalta la duda sobre mi propia felicidad.

¿Soy feliz?

Es una pregunta recurrente. La respuesta inmediata siempre es que sí. Claro que lo soy. O al menos eso me digo, casi por inercia, como si responder de otra manera significara aceptar algo que no estoy preparado para reconocer.

Pero lo cierto es que no lo sé.

Hay un sentimiento que llevo atorado en el pecho. No sé cuándo llegó ni cuánto tiempo lleva ahí. Solo sé que no se va. Que permanece, silencioso, escondido entre las obligaciones, el trabajo y la cotidianidad.

A veces ni siquiera sé cómo estoy. Mucho menos cómo me siento.

Me descubro viviendo, haciendo lo que tengo que hacer, hablando con la gente, riendo cuando corresponde y aparentando una tranquilidad que no sé si realmente existe.

Y entonces, sin previo aviso, aparece esa presión en el pecho.

Una sensación extraña, desesperante, que me exige salir corriendo. Huir. Perderme en algún lugar donde nadie me conozca, donde nadie me busque, donde no tenga que responder preguntas ni cumplir expectativas.

No saber nada de nadie. Ni de nada.

Hay momentos en que quisiera esconderme, encerrarme en algún sitio y gritar. Gritar hasta quedarme sin voz, hasta que salga eso que llevo dentro y que ni siquiera sé cómo nombrar.

Pero no lo hago.

Me quedo ahí, inmóvil, esperando a que pase. A que el pecho deje de apretarme y la cabeza vuelva a ocuparse de cualquier otra cosa.

Y pasa.

Siempre pasa.

Entonces regreso a lo de siempre, a mis pendientes, a mis conversaciones, a esa vida que aparentemente está bien.

Hasta que vuelve la pregunta.

¿Soy feliz?

Quizá sí. Quizá tengo todo lo necesario para serlo y, aun así, hay algo que me falta. Algo que que me hace sentir vacío incluso cuando nada parece estar mal.

O quizá llevo tanto tiempo fingiendo estar bien que ya no sé distinguir cuándo realmente lo estoy.

No lo sé.

Y eso es lo que más me inquieta.

No saber si soy feliz o si simplemente me he acostumbrado a vivir de esta manera.

Porque hay días en los que no me siento triste, pero tampoco feliz.

Solo estoy.


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