Es que muchas veces elevamos tanto nuestras ideas, nuestras expectativas, que cuando las cosas no suceden como las imaginamos, nos frustramos, nos enojamos… y mandamos todo a la chingada. Pero no debería ser así. Porque aunque en esta vida partimos desde la singularidad —desde el "yo" como base primordial—, todas nuestras relaciones implican inevitablemente la pluralidad : el encuentro con otros "yo", con otras realidades tan válidas y complejas como la nuestra. Y ahí está el conflicto: creemos que lo que pensamos, lo que sentimos, lo que esperamos... también lo hará el otro. Pero no. El otro también es singular. También piensa, sueña y espera… desde su propia historia, desde su propio ángulo. Entonces, ¿por qué nos enojamos cuando el otro no actúa como habíamos supuesto? No es justo exigirle al otro que cumpla con las películas que solo nosotros vimos. No es sano pelear con el mundo por no alinearse con nuestras proyecciones. Lo más sabio sería reconocer que hay...
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Preguntas Respuestas
Era de noche, salían de una tienda y al subir del coche ella dijo algo que le heló la sangre por un momento, fue tán súbito que él no supo responder. Jamás imaginó que ella pudiese hacer un comentario de esa magnitud. Hubo silencio por un momento y aunque a él muy en el fondo le hubiese gustado haber repondido que sí, no lo hizo, calló y trato de ocultar su verguenza, en esos momentos ni siquiera podía soportar su mirada, así que, cual niño, respondió con una pregunta. Tenía que mostrar fimeza y determinación o de lo contrario no sería tomado en serio, lo siguiente que saliese por su boca debia mostrar elocuencia... Mientras tanto en otro lugar una figura femenina tomaba su celular para hacer una llamada. -Hola ¿cómo estás? -Bien -¿Qué haces? ¿estás ocupado? -No, dime -Quero que respondas algo -Dime, ¿qué quieres saber? -Quiero saber si todo puede ser como antes, como en un principio Algo sucedió en ese momento que hizo que aquel sujeto que hasta ese momento conversab...
DUDA
Y en este breve transcuros de su vida ya se ha topado con una serie de personajes que, hasta el momento, solo han sido transeuntes que -tal y como su nombre lo indica- fueron y son simples recuerdos que a poco se van alejando, al momento de llegar llenan un espacio dentro de la vida de este ser para que, una vez lleno dicho espacio, se alejen argumentando que su momento ha terminado. La pregunta de éste individuo es si alguna vez, en cierto momento, alguna figura se quedará por mas tiempo del que lo han venido haciendo sus antecesores. Este cuestionamiento va encaminado a la duda de cualquier solitario ser: ¿Llegará alguien que detenga su paso para después tomarlo a su lado?. Día con día dicha interrogante aprece en su mente, éste mundo avanza a pasos agigantados y no se detiene por nada ni por nadie y entre más tiempo pasa más grande es su incertidumbre al respecto, y mientras el mundo marcha él se detiene a observarlo pasar, esperando q...
La Espera (no te espero a ti)
Espero. Pero no a que llegues. No, eso jamás. No te quiero ver. No te quiero a mi lado. Ya mucho me has dañado. Espero aquí, sentado. No llegas. Y ya sé que no lo harás. Lo sé, porque tan solo minutos atrás te vi llorar. Suplicabas por no morir. Y yo… bueno, yo te pedía que no gritaras. Te tomé por el cuello. Hundí mis manos. Te estrujé, te estrujé tanto… hasta que… Hasta que dejaste de existir. Yo te vi morir. Lo siento. Pero tuvo que ser así. No. No me mires. —¡Detente!— No lo quería hacer. Pero tú me obligaste. —¿Por qué…?— Ya no queda más. Solo debo esperar. A que, tal y como lo hice contigo, acabe esta soledad. Mi soledad. Sí… ya sé que estás a mi lado. Pero no respiras. Y aunque aún te escucho… yo sé que no estás viva. No te espero a ti. Espero a la muerte. A que venga por mí.